lunes, 29 de abril de 2013

La sangre de nuestros dioses



Por miles de años hemos caminado lejos de los dioses de nuestra propia sangre, intentando reemplazarlos con algún salvador asiático, y su extranjero hebreo de alma desierta, pero en algún momento, únicamente necesitamos parar y retornar a la vida en armonía con nuestra naturaleza europea. Los dioses aun están allí, dentro de nosotros, aguardando pacientemente a que sus hijos alcancen su razón, y como nunca podemos correr lejos de nuestras propias sombras, nunca podemos correr lejos de nuestros propios dioses. Son como una parte de nosotros, como nuestras características físicas. Son nuestra alma colectiva. Únicamente escuchando la voz de nuestros antepasados, el silencio que musita en nuestra sangre, y abrazando a nuestros propios dioses. Retornará a la vida. Revivirá nuestra alma europea.

Varg Vikerne

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